lunes, 1 de febrero de 2016

¿Qué ocurre en las tertulias literarias?

TERTULIAS LITERARIAS

Las tertulias dialógicas son una de las actuaciones educativas de éxito que estamos aplicando en muchos centros; en educación infantil, primaria y secundaria. Has leído bien, es posible y recomendable en todos los niveles y para todas las edades. El tipo más común de tertulia dialógica es la literaria, en la que leemos clásicos de la literatura universal (¿por qué no elegir cualquier libro?).


Crear un espacio y un tiempo para compartir lectura, reflexiones, opiniones, experiencias,  valores... es algo que repercute positivamente en dos aspectos: la convivencia y el aprendizaje. Con el diálogo igualitario como principio fundamental, todos pueden participar en la tertulia. No importa su mayor o menor habilidad, su rendimiento académico, su nivel sociocultural o su procedencia. A mayor diversidad, más potencial tendrá la actividad. Uno compartirá un párrafo porque le parece bonito; otro, porque le recuerda a una experiencia personal y quiere contarla. No hay más límite que el respeto. Se trata de una actividad con un potencial sorprendente. 

Con una mínima formación específica sobre aprendizaje dialógico y conociendo exactamente cómo se debe organizar una tertulia literaria, cualquier docente puede incorporar esta actuación educativa de éxito en su programación semanal. No requiere permisos especiales de ningún tipo, puesto que la legislación educativa hace especial hincapié en el diálogo, la lectura, la expresión oral, la literatura y todos los aspectos que trabajamos y mejoramos al hacer tertulias. 

Solo hace falta un libro por alumno. No se necesita personal extra. Basta con sentarse en círculo para crear ese espacio de diálogo y ese momento especial en el que todos nos vemos las caras y compartimos cultura, opinión y mil cosas más para construir conocimiento entre todos. 

Me decidí a comenzar con las tertulias literarias al oir las historias de otros docentes, tanto de infantil como de primaria y secundaria. Además, antes de empezar con mis alumnos tuve la suerte de participar en una tertulia en un colegio que lleva años funcionando como comunidad de aprendizaje. Aquella visita nos cambió para siempre como maestros a mi compañero y a mí. Ahora, lo que debemos hacer es animar a otros para que se formen. Compartir el conocimiento nunca había sido tan fácil ni tan necesario como ahora. Precisamente porque es posible, el cambio se vuelve necesario.

¿Qué ocurre en las tertulias literarias? 

"Cuando hacemos tertulias literarias, ocurren cosas", nos dijo una maestra una vez. Otro día, otro maestro repetía las mismas palabras. Y es verdad, ocurren cosas. 

Como el día que estuvimos una hora dialogando sobre el maltrato animal. Como el día que entre todos llegamos a la conclusión de que los castigos físicos no son nunca aceptables. O cuando un compañero nos contó que en otros países comen insectos y que las proteínas que les aportan son de mejor calidad que las de la carne de las cadenas de comida rápida. O las veces que nos hemos reído imaginando las escenas absurdas del Quijote. O la cantidad de palabras y expresiones que aprendemos en cada sesión. 

Como el día que una alumna mía se atrevió por primera vez a leer en público por iniciativa propia, para compartir un párrafo que le había gustado del Quijote. Y te aseguro que se le dio fatal. Pero la clase la felicitó y la escuchó. Lo importante es que desde ese momento ya no le da vergüenza equivocarse, porque se siente respetada y sabe que del error se aprende.

No solo me siento orgulloso de que mis alumnos de 10 años estén disfrutando una obra adaptada para secundaria. Como dijo otra de mis alumnas, y no podría estar más de acuerdo, "me gustan las tertulias porque yo pensaba que solo íbamos a hablar del Quijote, no que íbamos a aprender cosas de la vida real".